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Cultura

El sector del teatro -y el de las artes escénicas en general- no pasa por su mejor momento Aunque ha sabido evolucionar en algunos aspectos y adaptarse a los tiempos que corren en la medida de sus posibilidades, el teatro de verdad nunca porá ser industrial y, como oficio que es, siempre ha estado en crisis.

Las pequeñas y medianas compañías han sabido hacer autocrítica, y no han culpado de todos los males a la subida del IVA. El del teatro es un sector en el que la experiencia es un grado y, por eso, los más veteranos del lugar no pueden ahora quedarse en el camerino y perderse el estreno en cuanto a comunicación digital se trata. La primera pregunta, casi siempre: ¿invertir en promoción a través de redes sociales significará tener más gente en el teatro? Aquí van 10 razones por las que, al menos, habrá que intentarlo:

1 →  No perdéis nada

Es relativamente económico estar presente en las redes sociales. Si no disponéis de presupuesto para contratar a un comunicador que las gestione, con sentido común y siguiendo las normas de cortesía de cada red, podéis estar presentes invirtiendo ‘solo’ tiempo. Recordad que los usuarios de una determinada red siempre son más receptivos cuando perciben que el contenido ha sido preparado para el canal en el que se lanza el mensaje. No es lo mismo un tuit que una entrada de Facebook.

2 →  Es sencillo
Quien más, quien menos, ha utilizado o utiliza habitualmente las principales redes sociales. Cuando no se tiene una estrategia de comunicación digital definida porque no se puede contar con personal destinado a la promoción y difusión, os podéis apoyar en canales de renombre y en influencers. Si vuestra propuesta es interesante y tenéis una historia que contar, estarán dispuestos a ayudaros.

3 →  Facilita la fidelización
Cuando somos clientes o consumidores, nos gusta que nos cuiden; ahora, más que nunca, tenemos la oportunidad de hacerlo con los espectadores y los potenciales asistentes a los espectáculos teatrales. Si la compañía es activa en las redes, el usuario confiará en preguntaros cosas, anunciará a su comunidad de seguidores que irá a ver el espectáculo -o dirá con rabia que no puede ir-. Cuando termine la función, compartirá su opinión con los demás. Si detectáis la conversación acerca de vuestro espectáculo (es fácil en plataformas como Foursquare, Twitter o Instagram), uníos, dad las gracias o explicad por qué no ha sido una buena función. Sed humanos. Hace unos meses, por iniciativa de algunos espectadores anónimos de Barcelona, se promovió el hashtag #postfunció, a través del que todos compartían sus impresiones a la salida del teatro. Con el tiempo, se ha creado una comunidad no-virtual que se coordina para ir al teatro regularmente. La iniciativa ha tenido repercusión en varios medios de comunicación y, en Twitter, más de 150.000 usuarios únicos han leído sobre la etiqueta #postfunció sólo en febrero. Cabe destacar el folleto que el Teatre Nacional de Catalunya editó para el espectáculo ‘Una història catalana’, de Jordi Casanovas; ya no vemos las críticas de los grandes grupos de comunicación: la crítica la generan las personas que han compartido su experiencia en la red. Esas son las oportunidades que no podéis dejar pasar.

4 →  Los nuevos públicos, en los nuevos canales
No solo ha cambiado el medio, también el lenguaje con el que comunicamos. Los carteles y la agenda en los periódicos ya no funciona para todos. Con los nuevos canales nos acercamos a un nuevo público, ese que parece que se ha distanciado de los teatros.

5 →   El audiovisual
De una película tenemos tráileres -hoy en día, hasta de un libro-. ¿Nos vamos a conformar con una sinopsis de la obra? Hagamos que el espectador compre la entrada con confianza. Como ejemplo de campaña en vídeo, la de los abonos del Teatro Real para la temporada de ópera 13/14 (Vimeo)

6 →  Hazte ver
El teatro es original, único y sorprendente. Esas son las claves para cualquier campaña de marketing viral. No hay más creatividad en una agencia de publicidad que en la mente de un dramaturgo o una pequeña compañía de teatro llena de talentos.

7 →  Wikiteatro
¿Por qué no crear juntos? ¿El color de un traje? ¿El nombre de un personaje? Haced partícipe al futuro espectador dejando que decida sobre algún aspecto de la obra, algún detalle que no sea trascendental pero que os asegure la ilusión de un espectador que se ha sentido parte del proceso.

8 →  Micro-productores ejecutivos
Las leyes de mecenazgo en España no han acabado nunca de cuajar. Sin embargo, en los últimos años, numerosas iniciativas culturales se han podido llevar a cabo gracias a la popularización de plataformas de micromecenazgo. Para conseguir la recaudación es necesaria una campaña que involucre a los seguidores de los canales digitales de la compañía.

9 →  #ComoUnFan
El espectador puede conocer y acercarse de una manera hasta ahora inédita al actor o al director. Puede conocerle. Puede saber de sus opiniones a través de Twitter, ver qué ha comido con el resto del reparto a través de Instagram, saber de sus gustos a través de Facebook… Cuando llega el día de la función, nada mejor que un check-in en Foursquare anunciando la llegada y diciendo que “en pocas horas, te espero en el Teatro de tu ciudad”.

10 →  Los ‘grandes’ ya están y, ahora, todos podemos ser grandes
Si has tenido paciencia para llegar al punto número 10, seguro que eres capaz de promocionar tu teatro en la red.

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